6 de febrero de 2026 · Pedro Aldea

Por qué hablamos de operaciones y no de IA

La IA no arregla procesos rotos. Primero viene la operación. Después, si se lo gana, viene la inteligencia artificial.

Cuando digo que somos un equipo de operaciones y no una consultora de IA, la gente se confunde. “Pero si hacéis IA…” Sí. Hacemos IA. Pero no empezamos por ahí.

El problema con empezar por la IA

La mayoría de empresas que “quieren IA” tienen un problema de operaciones, no de tecnología. Tienen facturas que se procesan a mano. Datos que viven en la cabeza de alguien. Catálogos que nadie ha limpiado en una década.

Poner IA encima de un proceso roto es poner un motor de Ferrari en un coche sin ruedas.

Nuestra jerarquía

  1. Eliminar: ¿Este paso necesita existir?
  2. Simplificar: ¿Lo puede hacer cualquier persona del equipo?
  3. Automatizar: ¿Lo puede hacer una regla determinista?
  4. IA: ¿Requiere juicio a escala?

La IA es el último recurso, no el primero. Y funciona espectacularmente bien cuando se aplica sobre operaciones limpias.

Un ejemplo real

En Grupo Cartes, antes de construir el sistema OCR de facturas, mapeamos todo el flujo de procesamiento documental. Descubrimos que el 30% de los pasos eran innecesarios. Los eliminamos. Luego automatizamos lo que quedaba. Y solo donde hacía falta inteligencia (interpretar formatos de proveedor impredecibles, detectar anomalías estadísticas) entró la IA.

Resultado: 95% de reducción de tiempo. Pero no fue la IA sola. Fue la operación limpia + la IA donde se lo ganó.

La conclusión

Si alguien te vende “IA” sin hablar primero de tu operación, desconfía. La tecnología es un medio. El fin es que tu negocio funcione mejor, cueste menos y escale sin dolor.

Eso es lo que hacemos. Operaciones obsesivas. La IA es consecuencia.

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